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¿Conspiración? : A 50 años del asesinato de John Fitzgerald Kennedy

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¿Conspiración? : A 50 años del asesinato de John Fitzgerald Kennedy

Por Gerardo Eugenio Alvarado Hierro /Centro Universitario de Educación a Distancia, A.C. / www.cued.mx

La mañana del viernes 22 de noviembre de 1963 una lluvia suave bañaba a centenares de espectadores que se encontraban reunidos en la entrada del hotel en Fort Worth, Texas, donde el presidente y su staff se habían alojado la noche anterior. Era una de las primeras paradas en su recorrido por el estado de la estrella solitaria. John Fitzgerald Kennedy había sido electo presidente sólo tres años antes.

Su carrera política era la culminación de la vida y obra de su padre Joseph Patrick Kennedy, quien bien pudo haber pagado su elección presidencial en 1960 y habría heredado a su hijo más que sólo la responsabilidad de la primera magistratura de los estados unidos, le habría heredado deudas políticas con ciertos grupos de poder; sin embargo John F. Kennedy tenía su propia agenda, hacer de estados unidos un país fuerte, adelantado a su época y sobrepasando a sus acérrimos rivales soviéticos.

John salió al atrio del hotel en Fort Worth, dirigió su carismática mirada al público que esperaba expectante y lazó un improvisado pero poderoso mensaje. Alabó la participación texana, bromeó sobre Jackie y el tiempo que le tomaba arreglarse y habló del crecimiento de la economía y las perspectivas de crecimiento del país. El colofón de su mensaje fue su visión de un programa de defensa y del espacio “segundo a ninguno” en el mundo, una visión que no habría de cristalizarse en su vida.

De vuelta en el hotel John F. Kennedy habló brevemente durante el desayuno ante la cámara de comercio, una vez más su discurso jovial y articulado se dirigió a la responsabilidad ciudadana y la necesidad de estar “preparados militarmente”. Antes del mediodía partió con su comitiva rumbo a la base militar Carswell, a las afueras de Fort Worth, con rumbo a Dallas. Era un vuelo corto, sólo unos 20 minutos.

El avión llegó a Dallas al campo Love en punto de las 11:32 horas, John y Jackie descendieron primero, Jackie vestía un hermoso vestido Channel color rosa con manga tres cuartos y un pequeño sombrero que le hacía juego, el gobernador y su esposa los recibieron en la pista y un gran ramo de rosas Carson le fue entregado a Jackie.

John y su esposa se unieron al gobernador Connally de Texas a bordo de la limusina del presidente, un Lincoln continental descapotable de 1961 en color Azul de medianoche. La caravana presidencial se dirigía al centro de Dallas, eran casi las 12:15 horas, el clima era ideal, el recorrido por la calle principal había atraído a cientos de personas que se aglutinaron en las aceras, esperaban una mirada, cuan breve fuera, del joven y gallardo presidente que sólo unos meses antes los había salvado de la crisis de los misiles.

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El servicio secreto estaba atento en busca de pancartas de protesta y cualquier señal de disidentes en el recorrido, pero curiosamente no había ninguno en el camino. En punto de las 12:28 horas la caravana giro hacía la plaza Dealey, pasando frente a un edificio de seis niveles que era usado como depósito de libros, el primer disparo se escuchó instantes después, el primer impacto lo recibió el gobernador Connelly, el segundo alcanzó el cuello del presidente, el tercero lo impactó en la cabeza, un cuarto disparo se escuchó pero la trayectoria del proyectil y la ojiva nunca fueron identificados.

Transcurrieron 38 segundos entre el primero y el último disparo, agentes del servicio secreto, policía y guardia nacional estaban anonadados. Alguien identificó a un hombre en el depositorio de libros al otro lado de la calle, unidades de seguridad se dispersaron, minutos más tarde había un sospechoso. El presidente Kennedy, sin embargo había muerto en el trayecto al hospital y el vicepresidente Lyndon B. Johnson era juramentado como el nuevo presidente de los estados unidos.

El hombre en custodia era Lee Harvey Oswald, en el edificio se había hallado el rifle Carcano 6.5x52mm que habría matado al presidente. Lee había sido soldado en el ejército estadounidense, había emigrado a la U.R.S.S entre 1959 y 1962 donde fue presuntamente entrenado como francotirador. El mismo día del asesinato Lee Harvey Oswald llamó a la embajada de la U.R.S.S. en México, la conversación habría sido breve, no más de un intercambio de monosílabos encriptados.

Las pruebas de balística, dactiloscopia y análisis psicológico establecían perfecta relación entre el arma recuperada, sus víctimas y Lee Harvey Oswald, sin embargo los motivos del asesinato no eran claros ¿quién lo ordenó?

El 24 de Noviembre del mismo año, sólo dos días después del magnicidio Jack Ruby (Jacob Leon Rubenstein), un empresario de Dallas, dueño de bares, le disparó a Lee Harvey Oswald terminando su vida, el propio Jack Ruby moriría tres años más tarde de cáncer, al parecer le había molestado y ofendido gravemente que Oswald matara al presidente.

Las teorías conspirativas aparecieron de inmediato, ¿quién quería a Kennedy muerto?, ¿los rusos?, ¿los cubanos?, ¿la mafia?, ¿los sindicatos? La comisión Warren, la comisión Church, el panel Ramsey-Clark y tres comisiones independientes del senado lanzaron sus investigaciones, en mayor o menor medida las investigaciones contribuirían a la especulación nacional sobre los motivos del asesinato del presidente, más de lo que revelarían nuevos indicios.

En el imaginario popular el asesinato de Kennedy habría sido obra de una conspiración que pretendía detener las acciones del gobierno de Kennedy y su probable re-elección, sin embargo, se trata de meras suposiciones, ya que si bien se conoce la mecánica del asesinato de JFK, los motivos siguen siendo un misterio.

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El asesinato de JFK se coloca al centro de las teorías conspirativas de la cultura pop, como un concepto casi onírico oculto en el subconsciente, que imagina sociedades o grupos secretos que actúan en favor de sus propios intereses y ejecutan actos de la más infame índole, eventos que se presentan como una forma de control colectivo que en la forma de una terapia de shock asombran, deslumbran y coaccionan al pueblo a su estado ideal: la conformidad con el sistema y la realidad que este le presenta.

Quizá Kennedy fue asesinado por un segundo tirador, quizá existió alguien con la tecnología para crear y emplear una bala mágica, quizá hubo algo más en la loma de pasto (grassy knowl), quizá Kennedy fue asesinado por rusos, cubanos, mafias, sindicalistas o extraterrestres, aunque quizá sólo fue Oswald. Los espacios vacios producen ecos que reverberan a lo largo de  los años y se insertan en el subconsciente colectivo, constituyen en si mismos, heridas profundas y abiertas que nunca habrán de sanar, la sensación de “closure” tan esperada por décadas se muestra como un espejismo y no existe, aún, más que el vacío en la pregunta ¿quién ordenó el asesinato de John Fitzgerald Kennedy en Noviembre 22 de 1963?

Por Gerardo Eugenio Alvarado Hierro /Centro Universitario de Educación a Distancia, A.C. / www.cued.mx

Editor CUED

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