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El perfeccionista, ¿virtud o maldición?

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El perfeccionista, ¿virtud o maldición?

El Perfeccionista, ¿virtud o maldición?

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por

Gerardo Eugenio Alvarado Hierro

Es común escuchar a las personas afirmar que son “perfeccionistas”, pero ¿qué tan bueno es ser un perfeccionista? El perfeccionismo es una característica multidimensional de “desajuste” de la personalidad, en la que una persona lucha por alcanzar estándares de perfección al mismo tiempo que somete a todas las personas con las que convive a estos estándares “ridículamente” altos. El carácter multidimensional viene de los objetivos logrados por el perfeccionismo. Por una parte someter cada decisión o acción al más alto de los estándares es un ideal muy positivo, pero al mismo tiempo hace al perfeccionista caer en la postergación y la depresión.

Lo bueno del perfeccionismo

Las personas perfeccionistas son producto del ambiente en el que crecieron, padres, familiares, maestros muy estrictos que asociaban el estímulo positivo con el sentido del orden y limpieza. Aunque en ocasiones tiene que ver con otros factores. El perfeccionista se impulsará con motor propio, envelado de una falsa humildad y una aparente negación al reconocimiento y al aplauso, aunque secretamente lo busca desesperadamente.

El perfeccionista será un tipo de líder instrumental que logrará que se complete el objetivo sin importar que obstáculos haya en el camino, además verá que el objetivo se cumpla cabalmente, con calidad y transparencia. El perfeccionista “normal” o “común” buscará alcanzar objetivos asequibles en términos realistas haciéndolo una persona tremendamente útil en una organización.

Lo malo del perfeccionismo

Los perfeccionistas padecen un trastorno adaptativo de la personalidad. Que no es lo mismo que decir que padecen una enfermedad, pero si una condición psicológica tratable que los hace “difíciles” de tratar. El perfeccionista “neurótico” es un perfil más complejo que el del perfeccionista común porque combina otros trastornos adaptativos.

El perfeccionista neurótico se propone metas irrealizables con estándares inalcanzables y se deprime al no obtenerlos. Cuando se combina esta característica con un mal manejo de la ira, tenemos individuos muy tóxicos que estallan por nimiedades en cualquier momento. El perfeccionista neurótico es una persona muy volátil que busca mantener una fachada “perfecta” en todo momento, planea situaciones sociales en su mente, planea cada paso de su vida, lo planea todo, y cuando algo no sale exactamente como lo planeó puede estallar o romperse.

El perfeccionista posterga hacer lo que tiene que hacer porque busca que todas las cosas estén en su lugar, el ambiente sea perfecto, el clima, la música, etc. Buscará hacer más de lo que puede hacer, a menudo centrándose en su trabajo y convirtiéndose en un genuino “workaholic” o adicto al trabajo. Es común que los perfeccionistas desarrollen obsesiones y pasen grandes periodos de tiempo haciendo “lo que les gusta”, pues una característica común en ellos es no poder detenerse.

Cargar con una gran deuda de sueño tampoco es poco común. En muchos casos se exhibe una inhabilidad a comprometerse con ideas o personas. No sólo porque el perfeccionista espera que todos a su alrededor sean tan perfectos como él mismo quisiera ser, sino porque el perfeccionista es una persona que también necesita mantener el control de todas las cosas.

Una persona con perfeccionismo, claro está que depende del subtipo de perfeccionismo y distintas características únicas para cada individuo, es una persona que en general tiene una mala impresión de sí misma. Tiene baja autoestima y procura nutrir su falta de autoestima con lograr metas que a cualquiera le parecerían inalcanzables, para después exhibir una falsa humildad y secretamente aceptar los aplausos y el reconocimiento que le da un provisional sosiego.

Quizá una de las características más particulares del perfeccionismo neurótico es que los perfeccionistas son personas que proponen reglas, para buscar el control de todas las situaciones sociales, pero son los primeros en romper con ellas, al perfeccionista las reglas no lo tocan, ellas existen para que él entienda interacciones sociales que le parecen complejas o triviales, las reglas por supuesto están determinadas a su favor.

El perfeccionista neurótico puede, con gran facilidad, perder la dimensión de la complejidad de las cosas y pensar a las personas a su alrededor como inferiores, es común que etiquete a las personas a su alrededor como pusilánimes, débiles, tontos, etc. porque no los considera a su nivel. Puede además depreciar el proceso de obtención de un objetivo fijándose únicamente en la meta por conseguir, causando muchos destrozos en el camino a su meta.

Todo o nada

Un perfeccionista es fácil de detectar, su discurso estará plagado de hipérbola, una forma exagerada, e innecesaria, de describir los aspectos negativos. Ellos dirán que no están siendo más que realistas, que sólo señalan lo que debería ser evidente para los demás. La realidad es que les gustaría ser la persona que salga con la solución y así recibir un estímulo externo de admiración y respeto que ellos mismo no pueden darse.

El perfeccionista sufre de ansiedad y baja autoestima por default, pero también está en riesgo de desarrollar otros desordenes compulsivos de la personalidad, como ansiedad social, fobias, adicción al trabajo, heridas auto-infringidas, abuso de sustancias y hasta depresión clínica, estrés crónico y enfermedades del corazón.

El perfeccionista tiene miedo a fracasar, el fracaso no es una opción, pero si ya fracaso, entonces hay que saltar al pozo más hondo y huir del mundo. Este comportamiento exhibe una inhabilidad de conciliar las emociones con las acciones y obtener un refuerzo positivo de haberlo intentado, una satisfacción interna de dar un máximo esfuerzo.

 Narcisista y otros extremos

El Narcisismo ha llegado a ser considerado una forma de perfeccionismo, es “…una instancia de perfección en el objeto-ser y el poder sin límites del ser grandioso…”. Los Narcisistas son pseudo-perfeccionistas que requieren de estar bajo el reflector para recibir atención. Tienen una imagen “grandiosa” de sí mismos.  El Narcisista buscará crear situaciones que le ganen ser el centro de atención y proyectará una imagen de “perfección” pensando que es lo que la gente “ama” de él. En su centro el narcisista siente vergüenza, culpa, frustración, ansiedad o miedo de que otros encuentren su “secreto”, lo que lo hace inadecuado, incorrecto, impuro o imperfecto.

Tanto los perfeccionistas comunes, como los neuróticos, como los narcisistas tienen “secretos” humillantes que no pueden permitir que nadie descubra por ninguna circunstancia. Los que los hace perpetuar el círculo del dolor y nutrir su negación de sentimientos y sus propios logros.

¿Cómo se hace un perfeccionista?

Existen varios constructos que explican “a grandes rasgos” el tipo de interacciones que facilita la generación de una disociación perfeccionista. La mayoría de los psicólogos coincide en que tiene que ver con los años formativos de una persona. Con los años en los que una persona recibe o no el refuerzo positivo que requiere para desarrollar su sentido del ser y su autoestima.

En una caso muy concreto, el niño se presenta con su madre después de salir del colegio y le dice “…te quiero contar sobre mi día mamí…”, su mamá lo voltea a ver y le dice “…arréglate la camisa, mira nada más como vienes, vete a cambiar y me cuentas…”.

La mamá fijó su mirada en el objeto, la ropita de su hijito, pero no en su hijo, y en vez de reconocer a su hijo como un sujeto y retroalimentar su ego, su yo. Decidió que era más importante el objeto. Si bien un incidente aislado difícilmente va a traumatizarnos para el resto de nuestra vida, este tipo de asociación reiterada generará un adolescente que trate a otros como objetos o que se trate a si mismo como un objeto…lo demás es sólo seguir el proceso…

 ¿Cómo se trata el perfeccionismo?

En esencia el perfeccionismo es un desorden compulsivo, por lo que requiere de terapia del comportamiento, de un profesional de psicología que coadyuve con el sujeto y de paciencia. Este es un padecimiento que tomó una vida en desarrollarse y que tomará tiempo curarse.

Es común que los perfeccionistas que han aceptado que tienen un problema dejen de lado la terapia al considerar que ellos solos pueden con todo. También están los pacientes que buscarán ser el “paciente perfecto” o los que negaran todo el proceso. Esta terapia tiene que ver con lidiar con las emociones de una forma saludable y positiva.

El perfeccionista tiene que querer sentir y lidiar con sus emociones de forma sana, debe de aprender que “suficientemente bueno” y “el mejor esfuerzo posible” son estándares aceptables y que la energía que recibía del exterior a través del reconocimiento y el aplauso puede venir de adentro y es suficiente. Debe despojarse de ideales irreales e ilusorios y centrarse en la realidad con un genuino cambio de actitud.

¿Cuántos perfeccionistas hay?

Es un debate interesante saber cuántos perfeccionistas hay. Algunos científicos especulan que algunos padecimientos más serios tienen su origen en el perfeccionismo y en si seguimos esta lógica entre 20 y 45% de la población global tienen un trastorno de la personalidad.

Algunos filósofos consideran que tiene que ver con el hecho de que la cultura occidental ha colocado al perfeccionismo como un ideal deseable y replicable. Jürgen Habermas dijo incluso que la dicotomía del sujeto y el objeto se resolvió a favor del objeto. Lo que significa que los individuos valen por lo que tienen, no por lo que son.

Lo más debatible es que según Hewitt es que sólo 7% de los perfeccionistas buscan ayuda, los demás vivirán su propio pequeño infierno por el resto de sus vidas, en silencio, castigandose, buscando un pequeño respiro de vez en cuando.

 -Bibliografria

-Parker, W. D.; Adkins, K. K. (1994), “Perfectionism and the gifted”, Roeper Review

– Hamachek, D. E. (1978), “Psychodynamics of normal and neurotic perfectionism”, Psychology

– Greenspon, T.S. (2002) Freeing Our Families From Perfectionism. Minneapolis: Free Spirit Publishing

– Greenspon, T.S. (2000). “Healthy perfectionism” is an oxymoron! Reflections on the psychology of perfectionism and the sociology of science. The Journal of Secondary Gifted Education, XI,197–208.

– Hewitt, P.; Flett, G. (1991), “Dimensions of Perfectionism in Unipolar Depression”, Journal of Abnormal Psychology 100 (1): 98–101

– Cattell, H.; Mead, A. (2008), “The Sixteen Personality Factor Questionnaire (16PF)”, The SAGE Handbook of Personality Theory and Assessment 2: 135–159

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