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Inseguridad en México: Realidad cotidiana

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Inseguridad en México: Realidad cotidiana

La taza de delitos de impacto crece sin control y a pesar las “cuestionables” estadísticas de los gobiernos estatales y federal, entrando al tercer cuarto del año, todo parece indicar que este será un año record en cuanto a delincuencia se refiere. La delincuencia en México es un problema sistémico, que ha crecido al abrigo de las autoridades estatales y federales, ya sea por acción o inacción, hasta alcanzar niveles epidémicos.

Un poco de historia…

Aunque la memoria colectiva ubica el año de 1810 como la independencia de México, no fue sino hasta 1821 que realmente se independizó el territorio de la nueva España para convertirse en el Imperio Mexicano de Agustín de Iturbide, quién haciendo mucha política alcanzó a alzarse con el título de emperador, sería un gobierno corto que se recuerda por sus excesos y su falta de legitimidad. El verdadero inicio de México como nación es 1824 cuando se optó por crear una república que emulaba a sus vecinos del norte hasta en el nombre.

Desde su fundación México tuvo que enfrentar las pretensiones reivindicatorias de las naciones europeas que veían un territorio salvaje incapaz de sostenerse solo, esto condujo a un siglo de invasiones, guerra y desorden. En medio del caos la delincuencia era una molestia más que un problema serio, al revisar documentos de la época se revela que la principal actividad delincuencial era el robo menor, sin violencia.

Al escampar la tormenta, después de la guerra de reforma, la invasión francesa y la invasión de Estados unidos, el gobierno de Juárez creaba nuevos cargos públicos de designación particular llamados “jefaturas políticas”, una especie de sub-control de las fuerzas armadas establecido en cada distrito político, más tarde adquirirían el control de las gendarmerías, creadas para mantener el orden en zonas “conflictivas”.

Las jefaturas políticas se convirtieron durante el porfiriato en cacicazgos regionales que, a menudo, ejercían más poder que el de los gobernadores estatales pues, finalmente, tenían a su cargo a las tropas. El reclutamiento y selección de la tropa era una cuestión de compadrazgo y designación de quien podía hacer la designación, el único requisito para ser parte de los “cuerpos de paz” era tener 21 años cumplidos y no haber sido condenado por algún delito, requisitos que, a menudo, excedían al aspirante.

Para finales del siglo XIX las gendarmerías operaban, casi completamente, de manera autónoma y más que apegados a un cuerpo de leyes o al estado de derecho, operaban según las políticas del jefe en turno y según el misterioso y cuestionable criterio de quien “ejerciera la autoridad”. Para 1902 se creó el cuerpo de policías rurales, que estaba encargado de “cuidar” los latifundios de la expansión de los paracaidistas, ellos, también, operaban según su propia visión de sus funciones.

En 1912 la guardia nacional centralizada asume funciones policiales, aunque cuerpos como los “rurales” siguen operando. Su reglamento nunca se elevó al nivel de ley, pero la ignorancia y la costumbre lo dejo operar con sólo un reglamento por los siguientes 12 años. En 1923 se funda la escuela técnica de policía (sólo en el Distrito Federal), creando, así, la única policía “preparada” del país. En 1930 se creó la Academia de Policía Científica (también sólo en el D.F.) los estados quedaron a cargo de sus propias policías, para que hicieran lo que pudieran o lo que quisieran.

A principios de los años 70 desapareció la Academia y surgió el Centro de capacitación y formación. Mientras la policía se profesionalizaba, el gobierno creaba su propia policía para cumplir con funciones de espionaje y salvaguarda de sus intereses, así nació la Dirección Federal de Seguridad (1947)¹, las funciones de este organismo eran “misteriosas” y sin restricción, lo que facultó a sus miembros para hacer “negocitos” y exceder sus funciones.

Durante la presidencia de José López Portillo (1976-1982) el delito sistémico alcanzó niveles antes insospechados, era la era de Arturo “el negro” Durazo Moreno quien fungió como jefe de la Dirección General de Policía y Tránsito.

Si México había sido un país donde la corrupción era entendida y tolerada, y la función policial era considerada una “práctica discontinua de políticas policiales inerciales”, la era de Durazo generó una corrupción total del sistema policial y la desconfianza del público en sus autoridades. La era de Durazo vio el inicio de la vinculación de los cuerpos policiales en el tráfico de sustancias, la extorción y el secuestro de parte de la policía.

El 1984 se promulgó el reglamento de policía preventiva (sólo D.F.) Según las cifras oficiales en México había unos 780 mil delitos al año para 1988 al final del sexenio de Miguel de la Madrid, para 1994, al final del sexenio de Carlos Salinas había más de un millón. La taza delincuencial creció 16% al año mientras que la población sólo había crecido 2%, sólo una de cada diez averiguaciones previas llegaba a juicio y sólo uno de cada diez juicios llegaba a sentencia, el sistema ya estaba roto.

En 2003 se crearon mandos policiales estatales y controles de confianza, en 2008 se reformó la constitución y se contempló por primera ocasión en la historia de México una política criminal. En consecuencia, más averiguaciones previas pasaron a juicio y más procesados encontraron su camino hasta la sentencia aumentando el número de personas purgando sentencia en alguno de nuestros infames centros penitenciarios, que cada vez sufren más de hacinamiento y condiciones subhumanas de vida.

Entre 2006 y 2012 se incorporó al arsenal de “estratagemas cuestionables” la figura del testigo protegido y el sistema de recompensas por información que condujera a la captura de tal o cual “maloso”, mientras tanto los policías se han estado refinando en el arte de extorsionar, encontrando cualquier excusa para detener, amedrentar y ejercer la “autoridad” que el estado les confiere. Según Human Rights Watch el número de violaciones a los derechos humanos en México ha crecido exponencialmente.

Gastos y costos

En 1996 se gastaban 226.5 millones de pesos en seguridad pública, para 1998 se gastaban 9,000 millones de pesos al año. En 2012 se gastó 125,447 millones de pesos en seguridad pública. El trabajo de un policía según F. Damian² “le reporta entre $6,000 y $8,000 pesos mensuales”. Capacitar a un policía, sin embargo, cuesta entre $12,000 y $18,000 pesos en promedio y, para colmo de males, “…durará en su empleo como policía sólo dos años y 80 días…”³.

Perspectivas…

La “gigantesca” inversión que ha realizado el estado mexicano en seguridad pública no ha dado frutos en los últimos veinte años. Se siguen maquillando las estadísticas y se procura hablar en tono muy bajo del verdadero factor criminógeno: existe una total falta de oportunidades, una total inequidad en la distribución de la riqueza y una falta total de ideas para revertir esta tendencia.

Existen una docena de grupos “paramilitares” autodenominados “defensas ciudadanas” cuidándose a sí mismos ante la inhabilidad del estado de mantener el orden, policías mal pagadas, mal capacitadas y corruptas, grupos del crimen organizado que gobiernan con impunidad regiones enteras, cuerpos militares desplegados para hacer funciones de patrullaje, ciudadanos detenidos en retenes clandestinos, un aumento de extorsión, secuestro y robo, un sistema acusatorio que no acaba de implementarse y, al final, pocas ideas, más allá del discurso, la unificación en mandos únicos y matar problemas a billetazos.

La inseguridad en México es consecuencia de la falta de políticas públicas que distribuyan más equitativamente la riqueza, generen oportunidades de empleo y/o de creación de empresas y de la obsesión de mantener políticas que han excedido su tiempo de utilidad. Se gobierna en papel, se legisla en las nubes y se vive con zozobra porque en México la inseguridad es una realidad cotidiana.

Notas

¹ El primer antecedente de la policía política se da en 1938 durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, con la creación de la “oficina de información política”, más tarde se llamaría “departamento de investigación política y social” (1942). En 1947 se crea la Dirección Federal de Seguridad al mando de Marcelino Inurreta de la Fuente, el organismo sería responsable de cientos y hasta miles de desaparecidos, de espionaje y actividades de contrainsurgencia.

²INACIPE

³Op.Cit.

Bibliografía

http://www.diputados.gob.mx/cedia/biblio/archivo/SAD-07-08.pdf

http://cgservicios.df.gob.mx/prontuario/vigente/721.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_Durazo_Moreno

http://www.ssp.df.gob.mx/ITFP/Pages/Historia.aspx

http://hemeroteca.proceso.com.mx/?page_id=278958&a51dc26366d99bb5fa29cea4747565fec=177909&rl=wh

http://es.wikipedia.org/wiki/Direcci%C3%B3n_Federal_de_Seguridad_(M%C3%A9xico)

http://esquivel-zubiri.blogspot.mx/2012/05/la-historia-secreta-de-la-direccion.html

Por Gerardo E. Alvarado Hierro / Centro Universitario de Educación a Distancia A.C. / www.cued.mx

mydeic@gmail.com

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