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La historia de la analogía

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La historia de la analogía

Una relación que se repite, de manera semejante, de manera tal que no puede ser igual, porque la dialéctica lo impide. El camino científico parece admitir sólo la realidad probatoria, no está reñido con las premisas análogas siempre y cuando éstas cumplan el cometido expreso de la certidumbre.

La búsqueda de la verdad como adjetivo de una posible validez que vuelve a rebelarse como verdad, atiende a una condición de aceptación social, pero los alcances de la analogía en lo cotidiano parecen revestir la afirmación de un criterio de discriminación para la realización de la reafirmación provisional con respecto a una realidad. De otro modo, entiendo lo que es negro y generalizo su concepción a realidades que revisten semejanza, pero no la igualan, lo cual permite asumir un equilibrio entre el concepto y lo que le es análogo, ante la utilidad de vida que reviste esto.

Intentemos pensar, quizá no tiene analogía porque a decir de Hegel, la mente no deja de pensar, entonces qué queremos enunciar con ¿intentemos pensar?, en definitiva, el análisis expreso de una realidad, la analogía tendría que construirse no de manera mecánica sino en la articulación de la validez de la misma, en ello, la semejanza adquiere una potestad inmediata, que no requiere ser validada en “estricto sensu”; en cambio, en la mecanización que busca la precisión, la analogía puede perder sentido y erróneamente establecer la correlación de semejanza, como ejemplo: Grande es a pequeño como gigante es a enano.
Si atendemos al mecanicismo de la estructura formal del pensamiento analógico, las cuestiones parecen querer probar la habilidad de un sujeto para ajustarse al contacto de la realidad como premisa inequívoca del acertado manejo de variables; pero, sí lo que queremos es pasar a un plano científico, la cuestión se vuelve compleja. Entonces, la analogía no puede sólo ser una precisión mecanicista de la semejanza, sino la vía cierta del uso del conocimiento para generar conocimiento, esta es la diferencia entre una analogía mecanicista cuyo utilitarismo es inmediato, mientras que en el caso de una analogía científica el camino es indeterminado.

Entendamos, lo semejante no es igual, por lo que existe una distancia y frontera entre un pensamiento análogo que se desprende de una concepción primaria, situación que marca una distancia, un paralelismo que no es útil para afianzar el primer pensamiento desde su propia articulación, pero, que puede generar un espacio de fortalecimiento direccionado del pensamiento. Pongámoslo así, entiendo que soy un ser vivo a partir de mi racionalidad en contexto y alteridad, discrimino, generalizo y para pasar a entender lo que implica ser humano; empero, la reafirmación de la interiorización de lo que soy como ser humano, no atiende a la discriminación de lo que implica ser un ser vivo, sino de la igualdad de la especie que enfrenta a la discriminación desde la propia especie.

En este contexto, el pensamiento analógico genera una posibilidad importante desde los procesos psicológicos concretos hasta los complejos o abstractos, para la estructuración de las redes mentales, para la cognición expresa y la recreación de la realidad. En este campo, la interiorización de la realidad aparece asociada desde la dualidad simbiótica madre-hijo, hasta la individualidad afirmada en la alteridad, cuestión significativa para entender tanto el mundo de lo social como lo individual, las funciones operativas de la mente, entonces, aparecen como un trayecto desde lo social en la conexión con la individualidad.

La emulación de la conducta merece una distinción, los niños no asumen de manera inmediata el rol de niños sino a través de los adultos, desde las formas de comer, la vestimenta e incluso los patrones al caminar; al tiempo, asumen las conductas de sus pares o que sus pares presenta, situación que deja ver que el proceso de inserción social mantiene analogías que se generalizan a través de la conducta. La pelota se vuelve pelota en la medida en que se discrimina de los seres vivos, pero la pelota es pelota y más complejo, juego de pelota cuando reviste un propósito social lúdico, por lo tanto, el juego de pelota, la pelota y el juego extienden las relaciones análogas de inserción social sobre el juego de pelota.
Más allá del sentido de semejanza que establece el pensamiento análogo, se encuentra la inserción social de la realidad desde el sujeto, que en el trayecto de vida se vuelve sujeto social; entonces, la analogía como premisa de pensamiento que ubica la semejanza, promueve la posibilidad de ubicación mental, genera equilibrio y mayores aperturas del pensamiento en cuanto al dominio que el sujeto social va experimentando al desarrollar un dominio del pensamiento análogo, esto robustece la estructura mental, creando mayores movilidades en el pensamiento y creando una cadena infinita de interacciones mentales y sociales.

Si admitimos el equilibrio mental que puede generar el pensamiento análogo, esto nos permite apreciar que los sujetos sociales llegan a adaptarse mejor cuando asumen a la analogía como un pensamiento convergente, útil para su medio de desarrollo, que también les permite la preservación de sus intereses en la medida, que la analogía puede afianzar la divergencia como pensamiento que es útil para situar lo que no es, o bien, lo que no se es.

En las sociedades industriales, las estructuras funcionales suelen guardar mecanicismos que imponen analogías sociales; Weber, había notado que el sentido funcional se expresaba, incluso desde Comte, en el rendimiento de una estructura burocrática que en el rol de burócrata de un individuo, esta cuestión creaba “triunfadores”, en la medida que un sujeto social era capaz de ser funcional al sistema y por lo tanto su conducta social era análoga a su inserción, laboral, educativa, familiar e incluso, lúdica. Cuando por el contrario, la analogía afianzaba el pensamiento divergente y era producto de una toma de consciencia de los errores o actitudes erróneas a través del mecanicismo de los sujetos sociales, el individuo se convertía en disfuncional  y peligroso en la preservación del sistema.

Recordemos algo, la Europa Victoriana, coincidió en el sincretismo de una “moral industrial”, la idea de progreso debía ser sexualmente análoga como ha expresado Foucault, es decir, un obrero no debía tener sexo con su mujer en los días que laboraba porque ello incidía en el descenso de la producción, cuestión que dañaba el progreso y por lo tanto era éticamente inaceptable. En consecuencia, el pensamiento análogo pasaba a ser útil mientras asociaba al trabajo con la ética social, e inútil, cuando trasgredía ese orden.
Pero, no es el pensamiento análogo el que aprisiona al hombre en la sociedad, sino el utilitarismo social lo que enclaustra al pensamiento en general, esta es una discusión de los límites sociales del pensamiento en cuanto a causa común y no a lo común de la causa, valga la analogía.

¿Qué piensas acerca de la analogía? Comparte con nosotros tus comentarios.

Por el Dr. Carlos Barra Moulain, catedrático del Centro Universitario de Educación a Distancia A.C.

REFERENCIAS

CERTEAU, Michel de (1980): La invención de lo cotidiano, Universidad Iberoamericana, México.

Foucault, Michel (2009): historia de la sexualidad, Siglo XXI, (3ª. Reimpresión), México.

WEBER, Max (2004): Economía y sociedad (decimoquinta reimpresión), Fondo de Cultura Económica, México (primera edición en alemán: 1922).

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