Universidad 100%
en Línea
Universidad Mexicana en Línea – CUED

"Estudia en línea y cambia tu vida"

La inteligencia: Las pruebas de IQ

Usted está en: Inicio > Blog > La inteligencia: Las pruebas de IQ
Número de visitas: 864
La inteligencia: Las pruebas de IQ

Medir la inteligencia del ser humano ha sido una obsesión nuestra desde la época de los griegos, quizá porque somos seres que gustan de medirse unos con otros, quizá porque la inteligencia es un concepto tan abstracto y espontáneo que es difícil asirse de él o quizá sea sólo nuestra necesidad de justificar diferencias.

Como los griegos, nuestra sociedad discrimina en base a la inteligencia, justifica ascensos, canonjías, privilegios desproporcionales basados en un discurso diferenciador que en buena medida se justifica en la inteligencia. Quizá disfrazado por cuidadosos eufemismos le denominamos educación, nivel académico, estudios de posgrado, en fin, la mejor forma de justificar esa “diferencia” entre el ciudadano de primera y el que no lo es. Pocos países son tan claros ejemplos como México, donde eres un “LIC” o uno del montón.

Pero la inteligencia y la educación no son sinónimas. La educación, y más específicamente, el grado de estudios que una persona alcance, no pueden dar testimonio de su inteligencia. Es posible afirmar que un alto grado académico hable de constancia, dedicación y esfuerzo, pero no necesariamente inteligencia.

La inteligencia es un concepto muy abstracto, difícil de explicar y aún más difícil de entender. Podríamos decir que la inteligencia es la energía invisible que da origen a las preguntas originales, las ideas revolucionarias, las creaciones espontáneas…el milagro de la creatividad.

A principios del siglo XX se pretendió medir de manera científica la inteligencia del ser humano mediante pruebas estandarizadas. Las pruebas se limitaban a la memoria que una persona tuviera, más que su capacidad de razonar, crear, interpretar, etc. En 1904 psicólogo francés Alfred Binet fue uno de los pioneros en llevar la curiosidad al siguiente paso. El gobierno francés comisionó a Binet para crear un instrumento para diferenciar niños más inteligentes que el promedio y separarlos del resto para que fueran educados en “escuelas especiales”.

El resultado de estos trabajos fue la escala “Simon-Binet”. Según el propio Binet la escala debería ser usada con cautela debido a que sólo diferenciaría a niños “normales” de niños “más que normales”. Según Binet la inteligencia de una persona no puede ser comprendida en términos de un solo par de dígitos, más aún Binet temía que su escala fuera usada para condenar a una persona, al ser etiquetada como “inadecuada” o “estúpida”, lo peor sería que este estigma le acompañara toda la vida.

La escala de Binet tuvo un profundo impacto en la educación en Estados Unidos y otros países desarrollados. En 1916 Lewis M. Terman revisó y actualizó la escala de Binet y publicó la Stanford Revision of the Binet-Simon Scale of intelligence, más tarde conocida como la prueba Stanford-Binet. Por las siguientes décadas la prueba sirvió al diseño de cursos, planes de estudio y programas educativos completos.

Una de las curiosidades de la prueba es que la gente que la apoyó con más fuerza creía en la “Eugenesia” o la manipulación del genoma humano para alcanzar la perfección de la raza, al mismo tiempo consideraban a todos aquellos con menor número en los resultados inferior e incapaz de superarse. La misma filosofía era compartida por los alemanes de los años 30 y 40 (podríamos afirmar que fue uno de los ejes del Nazismo)

El asunto en las pruebas que ahora conocemos como de IQ (intelligence quotient) o coeficiente intelectual, es que pretenden hacer una medición universal, usando una herramienta (instrumento) creado por uno, o varios científicos, sin embargo no todas las inteligencias son iguales, ni remotamente parecidas. Expertos en neurociencia no han sido capaces de explicar con certeza que produce una gran idea, o que estímulo hace que alguien desarrolle más y en menor tiempo inteligencia.

Según Extreme Intellect, el IQ promedio está entre 85 y 115, e incluye a casi la mitad de la población mundial. Influyen factores alimentarios, educativos, ambientales, sociales, etc. Pero según la publicación casi 25% de la población mundial tiene un IQ superior a los 115 puntos y al mismo tiempo el 25% restante tiene menos de los 85 puntos de IQ. Existen varios tipos de inteligencia, que la prueba de IQ estándar generaliza, si bien es cierto que la memoria sólo es una parte de la inteligencia de una persona, algunos científicos como el Dr. Walhm afirman que las pruebas de IQ hacen mucho énfasis en la memoria de una persona, así como en su cultura general, más que en su capacidad potencial de crear.

En recientes tiempos los científicos han encontrado que altos niveles de IQ también vienen acompañados de factores desiguales en el desarrollo del individuo y que hay signos que revelan inteligencias potencialmente altas en los niños como:

El signo de un IQ menor que el promedio se nota cuando un niño empieza a hablar o caminar más tarde que sus contemporáneos. Lo mismo que la falta de habilidades sociales, falta de auto-cuidado, higiene, habilidades para vestirse o comer. A medida que el niño crece estos problemas se transforman en dificultades académicas y poca aptitud para el trabajo. Pero esto no quiere decir que un niño está condenado desde su infancia, significa que tendrá que esforzarse más, aprender a su ritmo y desarrollar habilidades en función a su experiencia y su educación.

Por otro lado el signo de un IQ mayor que el promedio se describe como un niño que camina y habla antes que sus contemporáneos. En algunas ocasiones exhiben un nivel muy alto de energía, interés en actividades artísticas y tienen un rápido desarrollo de patrones de lenguaje complejos, así como exhibir empatía, liderazgo y creatividad. Lo que tampoco garantiza el éxito en la vida, este niño también tendrá que aprender, desarrollar habilidades, equivocarse y madurar, como todos los demás, aunque tenga una pequeña ventaja.

Lo importante es estimular el intelecto de nuestros hijos mediante actividades que les resulten atractivas, interesantes y que los ayuden a pensar, y el mejor punto de partida es la experiencia en casa. Nuestros hijos están ávidos de llenar sus mentes con todo tipo de información, ellos quieren saber y quieren aprender de nosotros.

soporte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Loading Facebook Comments ...