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Lógica de la razón

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Lógica de la razón

 Lógica de la razón

Por

Dr. Carlos Barra Moulain / Catedrático de CUED / Centro Universitario de Educación a Distancia A.C. / www.cued.mx

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Todo apunta a que un acto es lógico, es decir se apega a un raciocinio exacto, siempre y cuando sea inteligible, es decir, haya consecuencia social sobre su comprensión.

Pero la comprensión (Luria:2002), es un proceso de consciencia que se adquiere desde la infancia temprana en la medida en que el pensamiento y los procesos psicológicos inferiores, hacen de lo cotidiano algo concreto, en este sentido, la consciencia del acto, de la vida, es producto de la inserción del referente del otro, es decir, interiorizamos al mundo después de abandonar la simbiosis materna, a partir de los otros y descubrimos a la postre un mundo animado ( de seres vivos), y también, un mundo inanimado (objetos sin vida).

En los hechos, las ciencias atienden al Logos, al sentido de razón que les permite admitir una estructura lógica que mantiene condiciones de causalidad, pero ello es en esencia, sólo un criterio científico arbitrario, que no falso y guarda una estructura de aproximación a la realidad, que ha sido estipulada y convencionalmente aceptada; esto genera en el registro científico el concepto de Ley y su fuerza, lo que presupone que el grado máximo de la razón lógica de un planteamiento es el sentido probatorio que la ciencia converge para darle esa condición.

Pero, ni la lógica de la razón ni la razón lógica, dejan de ser estructuras de orden, en esencia, la razón asume el sentido de lógica, que podemos ubicar en lógica pura o compleja (Kant:2009), pero en el fondo, no existe razón pura, la razón siempre es compleja, sólo que trazamos la frontera entre lo que es analítico y lo que no lo “es”, para admitir, que los planteamientos secuenciales de una estructura lógica compleja son mucho más probatorios a nivel social de los que no lo son, condición que marca un trazo de validez, validez científica.

Empero, parece obligado discutir el sentido discriminatorio e incluso de despotismo ilustrado que ha marcado la lógica de la razón científica para acceder a la realidad. En este punto, parece que el criterio de validez le da razón a la razón, es decir, transita de la razón pura a la compleja, otorgándole el estatus de verdad y por lo tanto de un valor social que trasciende a casi cualquier esfera, cuestión que ha causado en innumerables ocasiones que lo cotidiano no haya sido plenamente valorado por no estar dentro de los parámetros de la razón compleja o de la ciencia.

En este momento, es donde las ciencias sociales han cobrado relevancia en el uso de la lógica de la razón pura y su recate, que, desde la razón compleja admite el entendimiento de la realidad cotidiana de los sujetos sociales que están sujetos a lo social, al igual que la ciencia, invariablemente, es ciencia de lo social. En este contexto, cabe precisar que no existen muchas ciencias, la ciencia es una sola, indivisible y compleja, llena de oportunidades y desencuentros porque su encausamiento es siempre social; pero, arbitrariamente, los investigadores tienden líneas de conocimiento, creando parcelas de conocimiento en donde la lógica de la razón compleja se desarticula para garantizar desde la parcialización de la realidad un objeto de estudio, es decir una realidad cuya semántica parece indicar propiedades propias.

La consecuencia de esto, es el ascenso de la vertiente cualitativa que parceló al método científico, lo ubicó dentro de las condiciones de “sustancia”, donde la lógica de la conducta humana no podía ser apreciada desde lo cuántico; así, la antropología, la historia, la sociología, la psicología y la ciencia política entre otras; plantearon el rescate de la interacción-artefacto, de las construcciones sociales cuyas herramientas no atendían consuetudinariamente a la razón compleja.

El paradigma entonces estableció la disyuntiva o la ínsula de lo cualitativo y lo cuantitativo, discusión bizantina, no terminal, porque el hombre no parece ser un ser unidimensional, sino un ser en rearticulación multidimensional, cuestión, que apunta a la ramificación endogámica de las formaciones humanas como lo apuntó Claude Levi Strauss, de aquí que cada artefacto, monolítico o no, cada pintura, rupestre o  no, sitúa la semántica de los referentes de una sociedad o grupo humano, los cuales no son uniformes y en su propia secuencia humana suelen augurar distinciones que integran una fracción de lo multidimensional.

Entonces, la lógica de la razón es la sustancia de la razón lógica, no se advierte lo que no tienen una semántica y la semántica es la razón humana, se mueve y desliza en el contexto y el contexto es siempre social, o bien, apreciado desde lo social, eso es ciencia.

De igual manera, sí el hombre es multidimensional ello es producto de que la lógica de la razón no es uniforme, nunca podrá serlo, porque los referentes sociales responden a una dialéctica precisa y por lo tanto a tiempo y espacio, nunca un referente se mantiene como una cuestión inalterada e inalterable, porque esto negaría la dinámica social y la rearticulación de la realidad como producto de la dialéctica social. Entonces razón lógica y dialéctica se funden, no se disocian y no es una cuestión de pragmatismo, sino del uso causal de la razón, o dicho de otra forma, de la semántica que devine de ella misma; entonces, razón dialéctica parece advertir un principio de tautología, pero esto es sólo un planteamiento lógico cuyo fundamento es la razón.

 Sin advertir, la lógica de la razón, la sociedad se edifica en ella, construye queriendo uniformar desde los imperios, pero finalmente es el imperio de la razón, la que termina por segmentar al imperio y derrotarlo, es una cadena infinita de contradicciones donde lo multidimensional hace asumir y pensar que el pensar no es uniforme pese a que los referentes se les presenten a una comunidad en un mismo espacio.

 La calidad de un planteamiento no tiene que ver que su estructura lógica de razón, sino con el hecho, de que esa estructura de razón responda a las exigencias del contexto en el que se desenvuelve, entonces su semántica adquiere relevancia al grado que puede constituir la sintaxis que prescribe o suele prescribir lo que es aceptable y para ser aceptado. Pongámoslo así, la estructura lógica del capitalismo segmentó lo multidimensional en propietarios y no propietarios, ello se tuvo que fincar el la razón lógica de la normativa jurídica, la normativa jurídica se fincó en la lógica de la razón Ley y, la razón legal se edificó en la obligatoriedad coercitiva, y la razón coactiva no pudo quedarse en coacción simple, por lo que volvió a la estructura legal para apoyar la arbitrariedad que el capitalismo había cometido.

 La condición valórica de la lógica de la razón, regresa siempre al contexto social donde se desarrolla, nada cobra sentido ni lo tiene sin contexto, ello niega la verdad del ermitaño, en los hechos, todos nos volvemos ermitaños cuando vulneramos un contexto, incluso, podemos caer en la desgracia de ser exiliados, o bien, caer en autodestierro, pero ello sólo provocaría ostracismo y la búsqueda de una nueva inserción social; lo mismo pasa, particularmente con la investigación científica y con la conducta social, debe ser parte de la razón lógica cuyos referentes la ubican para dar respuesta al contexto, de lo contrario es razón proscrita o lo que es peor, inservible.

Tracemos una última vereda, sí todo es racional nada es racional, sí todo es lógico nada es lógico. Siempre, la convergencia de la razón asume el criterio de discriminación, ya sea por tercero excluido o por la exclusión lineal o simple, esto no implica el abuso de insensato del criterio, sino lo contrario, la discriminación intelectual es un proceso de razón lógica que abunda en la posibilidad del entendimiento, de la comprensión “plena” de una realidad, es aquí que invariablemente más allá de la ciencia siempre está el criterio de validez que determina una verdad social, es aquí donde la vereda evita el precipicio.

 Es vital entender que la razón ha significado en sí misma una distinción de lo humano con respecto a lo que no lo es, esto es quizá la propiedad más preciada que el hombre haya podido trascender, porque ha modificado el entorno biológico, porque ha desprendido el artefacto social para separarlo de la cadena evolutiva, esta es una conquista aun no explorada ampliamente, pero también se cierne en ella la degradación no sólo la construcción, quizá también el prolegómeno de la extinción.

Finalmente, subyace en la lógica de la razón la nostalgia de la inocencia perdida, la razón lógica devino en artefacto social pero también en dominio social, como expresó Pablo Neruda, “nosotros los de entonces ya no somos los mismos”, es decir, no podremos regresar, la inercia de los artefactos, ciencia, arte, deporte, cultura; han trazado el fin como principio y el fin como término de nuestra existencia, no, no somos unidimensionales, esta es la lógica de la razón.

Dr. Carlos Barra Moulain / Catedrático de CUED / Centro Universitario de Educación a Distancia A.C. / www.cued.mx

Referencias

BERMAN, Marshall (1988): Todo lo sólido se desvanece en el aire, Siglo Veintiuno Editores, México (primera edición en inglés: 1982).

CERTEAU, Michel de (1980): La invención de lo cotidiano, Universidad Iberoamericana, México.

LUHMANN, Niklas (1998): Complejidad y modernidad: De la unidad a la diferencia, Editorial Trotta, S.A., Madrid, España.

HEGEL, G.W.F. (1975): Filosofía del Derecho, Universidad Nacional autónoma de México.

Editor CUED

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