Universidad 100%
en Línea
Universidad Mexicana en Línea – CUED

"Estudia en línea y cambia tu vida"

Productos apócrifos: ¿La piratería un estilo de vida?

Usted está en: Inicio > Blog > Productos apócrifos: ¿La piratería un estilo de vida?
Número de visitas: 892
Productos apócrifos: ¿La piratería un estilo de vida?

El origen de la piratería tiene que ver con el advenimiento de la disponibilidad de máquinas de producción en serie, tanto como tiene que ver con la existencia de un mercado ávido de un determinado producto que ha adquirido la calidad de símbolo de estatus u objeto de deseo.

A finales del siglo XVIII la revolución industrial dio inicio a la producción en masa de bienes de consumo, lo mismo que bienes duraderos. La fabricación en masa dio origen a un superávit o sobreproducción que obligó a los empresarios a meterse en esquemas de mercadotecnia. Vender se convirtió en un estratagema intrincado orientado a deshacerse de la sobreproducción.

Al mismo tiempo, a mediados del siglo XIX se expandía la tendencia aspiracional que es la moda, de la mano de innovadores como Coco Channel, que generaron un nuevo segmento del deseo, bienes que podríamos llamar inútiles, lujosos o simplemente innecesarios pero que llamaban la atención e invitaban a soñar… tener más, ser más.

El capitalismo no es cosa nueva, en esencia se trata de la posibilidad de movilidad social ante la creatividad, preparación o capacidades especiales del individuo en un mercado de consumo. Aunque es debatible que el hecho de ser posible no lo hace más probable, y que quizá si observáramos la verdadera movilidad social del sistema, su razón es más estamentaria, es decir basada en compadrazgo y familiaridad que en mérito y recompensa.

En cualquier caso cabe mencionar que la aparición del capitalismo coincide felizmente con la revolución industrial y ésta con la generación de las modas “institucionalizadas” a través de la mercadotecnia. La moda no es lo que te acomoda, la moda es la tendencia generalizada en el consumo a partir de un objeto o servicio deseable.

Cuando la maquinaria, la técnica y el “know how” de las empresas, otrora originales y creadoras de productos y/o servicios se volvió accesible e imitable, nació la piratería. En su tierna infancia la piratería, como la conocemos hoy, empezó en Asía, donde las compañías en expansión dejaban sus moldes y modelos de utilidad en fábricas locales, donde la mano de obra es mucho más barata.

Por ejemplo, un trabajador en un país desarrollado puede ganar entre $US40 y $US65 dólares al día, dado que las legislaciones en países desarrollados obligan a las empresas a pagar todo tipo de prestaciones e impuestos, sin embargo en un país en vías de desarrollo (tercer mundo) el mismo trabajador puede costar entre $US0.25 y $US1 por día, lamentablemente con todas sus prestaciones.

A finales de los años 50, algunas empresas Europeas y Estadounidenses empezaron a expandir sus operaciones productivas a Asía, para abaratar sus costos de producción, al abatir la mano de obra más cara de sus propias naciones. Díez años más tarde nacían los “tigres asiáticos”, un grupo de países que marchaba en un área gris al tolerar sus gobiernos la manufactura de productos “apócrifos” a menudo usando los planos, moldes, etc. De las empresas occidentales.

Si en un principio se toleró la piratería por la función social que cumple, al hacer accesibles bienes de consumo que serían de otra forma imposibles de obtener dados los sueldos en algunos países en vías de desarrollo, ahora la piratería se convierte en algunos países en una de los más grandes sectores productivos, un sector que no concede prestaciones a sus agremiados, a menudo ejercita su propia versión de control social y justicia, pero sobre todo no paga impuestos.

¿Porque la piratería es un placer culpable?

Compramos piratería porque es accesible y nos entrega un “facsímil” de lo que estábamos buscando. Por ejemplo, pensemos en una película en DVD, que en una tienda comercial, dependiendo de su tiempo de estreno puede ir entre los $100 y los $350 pesos, en un empaque “original” con la caja bonita y coleccionable, con un papelito que tiene la portada dentro del empaque, incluso con aroma a nuevo.

Lo que realmente estamos pagando es el deleite de ver una obra cinematográfica frente al televisor en la comodidad de nuestro hogar, con calidad óptima, la cajita…es accesoria. El asunto es que un DVD pirata cuesta sólo $20 pesos (“…porque es clonado…”), incluso menos, y brinda un facsímil del producto que queríamos en un principio. Finalmente ¿a quién le gusta pagar de más?

Erradicar la piratería de un país como México no es fácil. Quien se dedica al comercio informal lo hace por falta de oportunidad y necesidad, creo que podemos coincidir que no es un fuerte llamado vocacional. Esta falta de oportunidades tiene que ver con una marcada deficiencia en la educación básica, media y media superior, que lejos de perfilar a un alumno hacía la obtención de habilidades y capacidades para obtener un empleo, hacen de la educación algo aburrido, inútil y descartable. Basta con ver las estadísticas nacionales de deserción escolar a nivel medio superior (bachillerato).

Si bien podríamos argumentar una fuerte estructura familiar que inhibe a los jóvenes a desarrollarse y luchar por sí mismos, un paternalismo sin sentido, una cultura de consumo tolerado de alcohol y comportamientos peligrosos entre jóvenes. También hay que mencionar que los sueldos en México son muy bajos.

En la época del Presidente López Mateos, cuando se creó la canasta básica, el peso, aún no sujeto a una “súper inflación” permitía vivir de manera digna. Hoy el paradigma es distinto, los sueldos no alcanzan en este país para una sociedad ávida de consumir, bombardeados por mercadotecnia a través de todos los medios.

La gente que produce, transporta, comercia y compra mercancía apócrifa o pirata, no pertenece exclusivamente a ningún segmento social, somos todos. Es común encontrar a un profesionista con un empleo vendiendo productos “que trajo de México” desde la cajuela de su auto. Somos un pueblo comerciante, históricamente, pero ahora quizá aún más por falta de oportunidades y espacios para crecer.

Los promocionales de las televisoras han trivializado a la piratería como una cuestión de moralidad, cuando en realidad no tiene que ver con bien o mal, por regla general todos queremos el objeto de moda, que ha sido astutamente implantado en nuestro inconsciente como una necesidad gracias a la mercadotecnia, claro que todos queremos la calidad, pero no todos podrán pagar por esa calidad, y un facsímil, la versión pirata será más que suficiente para saciar una necesidad que realmente nunca se tuvo…

– G.E.A. Hierro

soporte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Loading Facebook Comments ...