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Sexo, desinformación e hipocresía en el siglo XXI

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Sexo, desinformación e hipocresía en el siglo XXI

El sexo en México no es gracia ni virtud, no es recreativo ni estimulante, el sexo es un tema tabú, del que no se habla, no se planifica ni se informa; un tema en el que autoridades educativas, eclesiásticas, gubernamentales y padres de familia se conforman con cruzar los dedos y esperar lo mejor. La ignorancia del tema refuerza los prejuicios sociales y la asignación de roles en función del género muy a la “mexicana”, en pleno siglo XXI los mexicanos no tienen más control del que tuvieron sus antepasados.

Para aquellos que se aventuran a la búsqueda de información existe una estructura silenciosa de prejuicio y rechazo, se vive cuándo vemos a un mozalbete pedir un paquete de condones en la farmacia, los que los pueden pagar, en la mirada inquisidora y prejuiciosa de los parroquianos que condenan al púber como un libertino. Se vive cuándo una chica manifiesta su deseo de emanciparse para vivir por su cuenta. Se lamenta cuándo una pareja de adolescentes sin oficio ni beneficio resulta embarazada.

El sexo-tabú tiene una estrecha relación con nuestros valores sociales, una herencia hispano-árabe fundida en la tradición novohispana siempre discreta, decente y hasta sufrida. Antiguamente “el freno de la religión” y la costumbre habrían sido suficientes para controlar nuestros “lascivos instintos”, sin embargo el siglo XXI se caracteriza por un esquema democratizador que gradualmente ha “flexibilizado” el control religioso.

El estado debió haber asumido la rectoría de la salud sexual de los mexicanos ante el vacío que el nuevo paradigma democratizador generó, sin embargo, aquellos responsables de diseñar políticas públicas que generen una más adecuada “planificación familiar” están ocupados jugando “el juego de tronos” mientras las estadísticas son cada vez más alarmantes.

En México anualmente se atienden más de 350 mil partos de adolescentes, y son madres antes de los 19 años más de 600 mil chicas; las anteriores son cifras que vierten las instituciones de salud del país, pero hay otras que no se conocen, como el número de intentos de aborto en el mismo rango de edad y menos aún las muertes por nula o indebida atención.

- Raúl Serrano, Salud y Medicinas

La escuela formal y el sexo

La educación sexual que se aborda en la escuela es muy cuidada para no intervenir con las ideas y valores predominantes en la comunidad, o lo que es lo mismo, se limita a informar sobre enfermedades venéreas “horrendas” de forma muy gráfica y descontextualizada. A menudo las personas que se encargan de la clase de “salud”, “educación sexual” o “formación” no cuentan con el perfil adecuado o el contenido temático apropiado para impartir la asignatura, lo que genera en los jóvenes rechazo, burla y desinterés.

El currículum en la escuela no tiene un objeto claro, mucho menos preventivo y en muchos casos es “propio” de la institución de la que se trate. La Secretaría de Educación Pública como órgano del estado no ha podido aterrizar una política pública que genere consciencia o genuina prevención, dejando a las escuelas, públicas y privadas lidiar con el asunto según su entender. En las escuelas temas como: las preferencias sexuales, como la homosexualidad, son referidas como “modas”, “enfermedades” y “perversiones” invitando a los estudiantes a realizar sus propias investigaciones.

Los adolescentes recurren, en cambio, a la pornografía ya que los padres de familia se sienten incapaces de educar a sus hijos sexualmente. La cuestión es que la pornografía muestra relaciones sexuales que perpetúan el rol pasivo y conformista de la mujer que no puede decir no. La pornografía muestra, sin embargo, a los curiosos una forma de hacer “el acto” que ningún otro medio puede y se asume como una guía paso a paso.

La mexicana simplemente no tiene voluntad. Su cuerpo duerme y sólo se enciende si alguien lo despierta. Nunca es pregunta, sino respuesta, materia fácil y vibrante que la imaginación y la sensualidad masculina esculpen. Frente a la actividad que despliegan las otras mujeres, que desean cautivar a los hombres a través de la agilidad de su espíritu o del movimiento de su cuerpo, la mexicana opone un cierto hieratismo, un reposo hecho al mismo tiempo de espera y desdén. El hombre revolotea a su alrededor, la festeja, la canta, hace caracolear su caballo o su imaginación. Ella se vela en el recato y la inmovilidad. Es un ídolo. Como todos los ídolos, es dueña de fuerzas magnéticas, cuya efectividad y poder crecen a medida que el foco emisor es más pasivo y secreto.

Octavio Paz, El Laberinto de la Soledad

La escuela formal se limita a enseñar, con sus debidas reservas, sobre menstruación, masturbación y enfermedades venéreas, tildando al sexo como un mal, un fenómeno negativo y perverso. Curiosamente, más allá de la negación y la desinformación, los preadolescentes y adolescentes tomarán sus propias decisiones, independientemente del miedo infundido por sus autoridades educativas, la diferencia estriba en la forma en la que harán lo que ya decidieron hacer.

Para aquellos y aquellas que trascienden al paradigma cerrado y deciden vivir una vida sexual activa existen ahora frenos sociales que en silencio se asemejan al escarnio. El mexicano debe, entonces, recurrir a la clandestinidad de los moteles que pululan en las afueras de todas las ciudades de este país y jugar a la ruleta rusa con el amor porque ni sus padres, ni su escuela, ni el estado tienen idea de cómo enseñar prevención de enfermedades ni planificación familiar porque es más fácil vivir en Tabú.

Es curioso advertir que la imagen de la “mala mujer” casi siempre se presenta acompañada de la idea de actividad. A la inversa de la “abnegada madre”, de la “novia que espera” y del ídolo hermético, seres estáticos, la “mala” va y viene, busca a los hombres, los abandona. Por un mecanismo análogo al descrito más arriba, su extrema movilidad la vuelve invulnerable. Actividad e impudicia se alían en ella y acaban por petrificar su alma. La “mala” es dura, impía, independiente, como el “macho”. Por caminos distintos, ella también transciende su fisiología y se cierra al mundo.

 – Octavio Paz, El Laberinto de la Soledad

Por el Maestro Gerardo Eugenio Alvarado Hierro,  Director General del Centro Universitario de Educación a Distancia A.C

¿Qué piensas, el sexo es un tabú en México? Comparte con nosotros tus comentarios.

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  1. sexo Reply

    La desinformacion lleva a embarazos y enfermedades, debemos cuidar a nuestros jovenes

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